Teorías psicofisiológicas de la motivación
Con el fin de establecer una relación causal entre estímulos antecedentes y comportamiento, se ha buscado conocer lo que existe entre E-R (Estímulo-Respuesta) y, por esto, los psicofisiólogos han adoptado un esquema E-O-R (Estímulo-Organismo-Respuesta) en vez del esquema E-R. Se sabe que entre el E y la R se encuentran una serie de procesos, la mayoría de los cuales resultan de una interacción compleja de factores. En algunos casos hablamos de variables intermediarias y en otros de constructos hipotéticos. Las variables intermediarias (motivación, aprendizaje, etc.) son conceptos de otro orden y nunca se espera encontrarlos en el cerebro.
Así, las teorías psicofosiológicas de la motivación son:
- Hull. Según Hull, los organismos buscan mantener ciertas condiciones óptimas en relación con el ambiente, y del mantenimiento de tales condiciones depende la supervivencia del individuo. Los organismos actúan para reducir los impulsos, que se basan en necesidades. Así, los orígenes de la motivación estarían en las necesidades biológicas del organismo; el efecto de tales necesidades es poner al organismo en actividad. La motivación energiza la conducta, como puede demostrarse experimentalmente; las necesidades dan origen a impulsos. Además de estos impulsos, basados en necesidades biológicas, existen impulsos "secundarios" o aprendidos, fundados en los impulsos primarios.
- Lashley. Es una teoría más moderna; para Lashley, la motivación no representa una reacción a estímulos sensoriales simples que procedan de los impulsos periféricos, sino que es el producto final de una integración compleja de factores neurales y humorales, que contribuyen a la actividad de los mecanismos reguladores centrales. Por lo que da importancia a la regulación central de la motivación.
- Beach. Comprobó que la excitación sexual es función de numerosos estímulos que se asocia con factores hormonales y de aprendizaje.
- Morgan. Propuso una "teoría central del impulso", según la cual es precisos considerar al impulso como un estado de actividad nerviosa en un sistema de centros y vías del sistema nervioso central.
- Lorenz y Tinbergen. Creadores de la etiología. La teoría se centra en el concepto de mecanismos innatos de desencadenamiento. A cada acto instintivo de corresponde un grupo de estructuras en el sistema nervioso, que envía a los músculos los impulsos nerviosos motores necesarios para iniciar el acto.
- Stellar. La cantidad de conducta motivada es una función directa de la actividad en ciertos centros excitatorios del hipotálamo. Lo mismo que Morgan, Stellar considera que los cambios hormonales afectan la motivación cambiando la excitabilidad de os centros hipotalámicos.
- Lindsley. Le interesan los mecanismos neurales que traducen los estados motivaciones en el comportamiento adecuado y, por esto, pone énfasis en los efectores. El centro motivacional, según Lindsley, es una integración compuesta por la formación reticular y el tálamo.
- Grossman. Comienza estableciendo una distinción entre impulsos homeostáticos (hambre, sed, sueño) y no homeostáticos (sexo, excitación emocional). El impulso no se presenta automáticamente sino que requiere de factores químicos, como la cantidad de hormonas sexuales en la sangre o la concentración local de ciertas sustancias, por ejemplo catecolaminas.

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